Por si un día volvemos, de María Dueñas
Mi segundo libro del año fue un librazo que disfruté enormemente. Curiosamente, ya lo había intentado antes en audiolibro, sin éxito; no logré conectar. Este año llegó a mis manos en físico y entonces sí: pude habitar la historia, acompañarla y dejarme llevar por ella como merece.
Esta novela de 536 páginas nos cuenta la vida de
una mujer que, siendo muy joven, huye de España tras haber vivido un abuso
sexual. En esa huida forzada adopta —sin desearlo— el nombre y el apellido de
su agresor: Cecilia Belmonte. Su destino inicial es Orán, y la historia arranca
en los años veinte del siglo pasado.
A partir de ahí seguimos el trayecto vital de
una mujer marcada por el dolor, pero también por una enorme capacidad de
resistencia. Con Cecilia no solo somos testigos de pérdidas, sufrimientos y
silencios, sino de su fuerza para trabajar, resistir, aprender y abrirse camino
sola en un mundo que rara vez se lo pone fácil.
La novela me gustó muchísimo no solo por la
potencia de su protagonista, sino porque, mientras leemos su historia personal,
vamos entendiendo también la historia de Argelia. La vida íntima y la Historia
con mayúscula avanzan juntas, se cruzan y se afectan mutuamente.
Escrita por la gran María Dueñas —de quien
este es el primer libro que leo—, esta historia me dejó clarísimo por qué ha
tenido tanto éxito. Recientemente tuve la oportunidad de cenar con ella en el
marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y me llamó
profundamente la atención la manera en que construye a sus personajes
femeninos: mujeres complejas, contradictorias, fuertes sin idealización, cuyas
historias han conectado con lectoras y lectores y han sido llevadas con gran
éxito a la pantalla.
A lo largo de la novela aparecen decenas de
personajes que acompañan a Cecilia durante aproximadamente treinta años de
vida. En ese largo recorrido, el amor se manifiesta de muchas formas: el amor
materno, el de pareja, el amor por los otros, por el trabajo, por un país que
se vuelve hogar, por la amistad y, sobre todo, por la vida misma.
Desde el primer episodio trágico que marca su
destino, Argelia aparece como una constante. Sin mapas ni rutas claras, Cecilia
se abre paso sola, sin herencias ni privilegios, aprendiendo a leer, a
escribir, a pensar y a no tolerar nunca más los abusos masculinos. La novela
subraya con fuerza la importancia del aprendizaje, del conocimiento y de la
autonomía como herramientas de supervivencia y dignidad.
La historia se ambienta en la Argelia
francesa, particularmente en Orán, desde los años veinte hasta la independencia
en 1962. María Dueñas entrelaza la ficción de Cecilia con hechos históricos
clave: la emigración española masiva tras la Guerra Civil, la Segunda Guerra
Mundial, la lucha anticolonialista argelina, el terrorismo de la OAS y el éxodo
de los pieds-noirs —colonos europeos,
muchos de ellos españoles— al finalizar la guerra de independencia, un periodo
poco explorado en la literatura española y que aquí resulta profundamente
revelador.
Gracias a Planeta por este título al que, sin
dudarlo, le di cinco estrellas en mi bitácora de lectura.

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