La mugre, de Karen Padilla
La semana pasada leí una novela que me resultó profundamente interesante y que disfruté mucho: La mugre, de la escritora leonesa Karen Padilla. Publicado por la editorial independiente Ocelote, dentro de su colección Manchas, este título había llamado mi atención desde antes, no solo por la ilustración de la portada —diseñada por Susana Lima, con un claro guiño al surrealismo y al mundo del subconsciente—, sino también porque las historias que cruzan maternidad y psicología suelen atraerme especialmente.
Esta novela, de 164 páginas, está protagonizada
por Irene, una joven madre de dos niños pequeños que se siente, en muchos
sentidos, atrapada en la rutina. No solo su cuerpo ha cambiado tras la
maternidad, sino también la forma en la que se percibe a sí misma y se
relaciona con el mundo. En el planteamiento inicial reconocemos una historia
más o menos común para muchas mujeres en esta etapa vital… hasta que aparece
Clara.
Clara también es madre, pero parece habitar
una vida en total armonía. Su aparente equilibrio y perfección resultan
magnéticos para Irene, quien comienza a observarla con una mezcla de admiración,
comparación y necesidad. Lo que en un inicio podría interpretarse como
fascinación pronto se transforma en una relación incómoda incluso para quienes
leemos, pues esa cercanía comienza a remover traumas del pasado que Irene no ha
logrado nombrar ni sanar. Es entonces cuando la novela confirma, como bien
señala su propia promoción, que no todas las heridas son visibles.
Karen Padilla, psicoterapeuta Gestalt, explora
en La mugre temas que han atravesado
otros de sus trabajos literarios: lo femenino, la maternidad, el trauma, la
culpa, el duelo y la posibilidad de sanación a través de la palabra. El trauma,
en particular, adquiere un peso fundamental cuando emerge una experiencia de
abuso ocurrida tiempo atrás, cuya huella sigue presente en la vida adulta de
Irene y se filtra en su cotidianidad.
Con una dedicatoria a Brenda —su abuela—,
Karen nos entrega una historia en la que muchas mujeres pueden reconocerse,
pues pone sobre la mesa miedos, contradicciones y situaciones cotidianas que no
siempre nos atrevemos a expresar. Estructurada en dos partes claramente
definidas, La mugre es también un
homenaje a las mujeres, a la sororidad y a esas heridas —esa “mugre” simbólica—
que todas cargamos y procesamos de maneras distintas.
Admiradora de Julio Cortázar, Karen Padilla es
una joven escritora leonesa a quien mañana, lunes 26 de enero de 2026, tendré
el gusto de entrevistar. Las invito a acompañarnos a las 7 de la noche en un en
vivo a través de mi Instagram.

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