"De qué hablo cuando hablo de correr", de Haruki Murakami

 

"Correr era para mí, de entre las numerosas costumbres adquiridas a lo largo de mi vida, tal vez la más provechosa y la que más sentido tenía".
Haruki Murakami


Quienes me han seguido durante este año saben muy bien que el running se ha convertido en algo mucho más grande que un simple deporte y mucho más profundo que una terapia. Correr me está salvando la vida; sí, con todas sus letras.

Cada zancada, cada nueva distancia y cada kilómetro conquistado representan también una victoria sobre mí misma. Con ellos recupero una confianza que, a mis 48 años, en plena perimenopausia y viviendo mi primer año como freelance, se ha tambaleado de forma importante. Ponerme los tenis y salir con un objetivo claro me ha devuelto la certeza de que todavía puedo avanzar, aprender y confiar en mis capacidades.

Y justo en este proceso, el running y los libros hicieron una combinación perfecta. Bueno, los libros hacen buena mancuerna prácticamente con cualquier tema. Era inevitable acercarme a los títulos que hablan sobre este maravilloso deporte. Hace algún tiempo compartí un carrusel con varios libros que quería leer sobre running y, en la primera fila, no podía faltar De qué hablo cuando hablo de correr, el ensayo en el que Haruki Murakami comparte sus memorias como corredor.

Dicen que uno no llega a los libros cuando quiere, sino cuando está listo para entenderlos. Este había pasado muchas veces frente a mis ojos - igual que el propio running -, pero nunca me había detenido a leerlo. Ahora entiendo por qué: simplemente no era su momento. Y qué fortuna haber llegado a él ahora.

Más allá de que Murakami sea o no un autor que disfrutes, este libro es uno totalmente honesto. En él narra la etapa más intensa de su vida como corredor mientras, paralelamente, consolida su carrera como novelista. Habla de maratones, de un ultramaratón, del dolor físico, de la disciplina y también del proceso, igualmente solitario, de escribir. Todo ocurre a partir de 1982, cuando su vida profesional comienza a transformarse.

Murakami cuenta cómo empezó a correr diez kilómetros diarios y cómo ese hábito modificó su mente y su manera de entender el mundo. Conecté con él no solamente por el hecho de correr, sino por hacerlo en soledad, exactamente como a mí me gusta. Sus reflexiones muestran cómo correr terminó influyendo tanto en su vida personal como en su literatura, hasta convertirse en un elemento indispensable para conservar su salud física y mental.

Uno de los grandes aciertos del libro es que nunca pretende romantizar el deporte. Habla del cansancio, del dolor, de la constancia y de esa conversación permanente que uno sostiene consigo mismo mientras avanza. Al final, descubres que no está escribiendo únicamente sobre correr; está escribiendo sobre la disciplina, el paso del tiempo, el envejecimiento, la creación y la forma en que elegimos vivir.

La edición también resulta entrañable. En la portada aparece una fotografía del propio Murakami, captada por el fotoperiodista Naonori Kohira: un escritor en plena forma avanzando por un camino que se bifurca, una imagen que inevitablemente remite a las decisiones que tomamos todos los días.

Con 230 páginas, nueve capítulos, un prólogo, un epílogo y catorce fotografías de algunas de sus carreras, este libro, publicado hace casi veinte años, sigue siendo una lectura vigente. Creo que todo corredor debería leerlo, pero también todo lector que alguna vez se haya preguntado qué significa perseverar.

Hoy leer y correr son los dos hábitos que sostienen mi salud mental. Este libro logró reunir ambos mundos y, quizá por eso, terminó ocupando un lugar muy especial entre mis lecturas de este año.

Me quedo con dos de las muchas frases memorables que encontré en sus páginas:

"Porque si hay un contrincante al que debes vencer en una carrera de larga distancia, ése no es otro que el tú de ayer."

"El acto de correr se hallaba ya en un ámbito que rozaba casi lo metafísico. Primero estaba el acto de correr y luego, como algo inherente a él, mi existencia. Corro, luego existo."

 

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