La letra alemana, de Rodolfo Naró
Ayer terminé La letra alemana, la más reciente novela del escritor jalisciense Rodolfo Naró, publicada hace apenas unos meses por Editorial Planeta bajo el sello Espasa. Se trata de una obra ambiciosa que revisita uno de los episodios más dolorosos de la humanidad: el genocidio del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial. Naró lo hace desde una mirada íntima, la de dos jóvenes, Daniel Blim y Klara Stern, quienes deben huir de sus hogares en Polonia y Alemania, respectivamente, y encuentran en medio del horror una forma de amor, esperanza y sobrevivencia.
Con 466
páginas divididas en 85 capítulos breves, la novela inicia en 1938
en Berlín y concluye en 2018 en Nueva York, abarcando ocho décadas
en las que el autor entrelaza historia y ficción con gran detalle. Cada
capítulo alterna las voces de Daniel y Klara. En los de Daniel, asistimos a su
madurez forzada tras ser perseguido por oficiales de la SS, mientras intenta
sobrevivir y conservar la humanidad en un mundo que se desmorona. En los de
Klara, la narración se enriquece con un contexto histórico que sitúa al lector
en el avance del ejército alemán, las operaciones militares y la brutalidad del
régimen nazi.
Klara es
una joven sensible, apasionada por la música como su madre, y será precisamente
el canto —junto con el amor incipiente por Daniel— lo que le permitirá
resistir. En los pasajes dedicados a ella, la novela “suena”: las referencias a
Wagner, compositor favorito de Hitler, le dan una musicalidad trágica,
casi cinematográfica.
El título
proviene de una pequeña letra de plomo del alfabeto alemán que el padre de
Klara, tipógrafo despedido por ser judío, le regala antes de que la familia
deba huir. Esa letra, “la letra alemana”, se convierte en el único vínculo
material con su pasado y en símbolo de identidad, memoria y resistencia.
Rodolfo
Naró logra aquí una combinación equilibrada entre datos históricos y emoción
narrativa. Sin recrearse en los detalles más crudos del Holocausto,
consigue transmitir la dimensión humana del sufrimiento, el miedo y la pérdida.
Nos habla también de la resiliencia, del miedo como motor de
supervivencia, y de la vida cultural del gueto de Varsovia, donde ni
el hambre ni el frío lograron silenciar la voluntad de los que resistieron.
El autor
reconstruye episodios como la Noche de los cristales rotos, la prisión
de Pawiak y la resistencia del gueto de Varsovia, donde un grupo de
jóvenes se organizó para luchar hasta el final desde un búnker llamado De
Mordejai, en 1943.
Además,
la novela tiene un guiño a México y concluye con un vínculo literario: una carta
dirigida a Eva Otero, personaje de otra obra del autor (Una eternidad
para Eva), que forma parte de su serie juvenil Desigual. Este cruce
convierte a La letra alemana en una suerte de “spin off”, donde
el amor vuelve a ser el hilo conductor entre la guerra, la pérdida y la
esperanza.
Con una
prosa cuidada y profundamente empática, Naró nos invita a mirar de frente una
tragedia que, aunque conocida, sigue siendo necesaria de contar desde la
sensibilidad de quienes sobrevivieron.
Una
historia sobre el amor que salva, la memoria que persiste y la necesidad de
nunca mirar atrás.

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