Canción de tumba, de Julián Herbert

 


¿Cómo se sobrevive a la enfermedad y muerte de una madre? ¿Cómo se atraviesa ese proceso sin quebrarse del todo, mientras el cuerpo que te dio la vida se apaga frente a ti?

En Canción de tumba, de Julián Herbert, esa experiencia se convierte en materia literaria. No es solo el testimonio de un duelo, sino una novela que transforma el dolor en lenguaje: cruda, lúcida y, por momentos, inesperadamente irónica.

La leí en febrero, después de tenerla pendiente desde que escuché al propio autor hablar de ella en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Saber que fue escrita durante la agonía de su madre - y reconfigurada un año después de su muerte - añade una intensidad particular a la lectura.

La novela acompaña el avance de la leucemia desde la habitación del hospital. El narrador oscila entre la vigilia médica y la memoria. Mientras espera, responde mensajes y estrecha manos como un político en campaña, la mente retrocede y reconstruye la vida de Guadalupe, nacida el 12 de diciembre de 1942 en San Luis Potosí. A lo largo de su historia adoptó distintos nombres; el más persistente fue Marisela Acosta, identidad bajo la que ejerció la prostitución durante años.

Herbert no narra únicamente la enfermedad: narra el origen. La infancia marcada por las ausencias, los múltiples hombres que atravesaron la vida de su madre, la precariedad, la vergüenza y también la ternura. Entre el sarcasmo  - que parece funcionar como mecanismo de defensa -  y la confesión descarnada, el autor se adentra en su propia historia: su vida en pareja, su experiencia como padre, su oficio de escritor, su estancia en la Habana, el México burocrático y contradictorio que lo rodea.

La escritura se vuelve una tentativa de regreso: “volver al cuerpo de ella: escribir para volver a un idioma del que nací”. En ese sentido, la novela es un ejercicio de duelo, pero también de identidad. Herbert no idealiza a su madre ni suaviza el pasado; lo enfrenta con una honestidad incómoda.

Leí la segunda edición publicada en octubre de 2023 por Random House. La novela apareció originalmente en 2011 y obtuvo el Premio Jaén de Novela ese mismo año. Más que una historia sobre la muerte, es una exploración de la filiación, la memoria y la escritura como una forma de resistencia.

 

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