Ráfaga roja, de Liliana Blum

 


El mes pasado leí Ráfaga roja, el debut de la escritora mexicana Liliana Blum en la novela histórica. Conocida por títulos como Pandora y El monstruo pentápodo, la autora duranguense se adentra en esta ocasión en la historia real de Hannie Schaft, una joven que se convertiría en uno de los grandes símbolos de la resistencia holandesa durante la ocupación nazi.

Publicada por Seix Barral, la novela nos recibe con una estructura particularmente interesante: los capítulos llevan por título los escasos alimentos que Hannie recibe mientras permanece en prisión. A partir de ese menú raquítico, la narración retrocede en el tiempo para reconstruir su historia y las circunstancias que la llevaron hasta ahí.

Desde su celda, Hannie recuerda los acontecimientos que comenzaron en diciembre de 1939. Blum nos sitúa en Ámsterdam, cuando las noticias de la invasión alemana a Polonia empiezan a transformar la vida cotidiana de Europa. A través de una especie de carta o diálogo interior dirigido a Annie, su hermana fallecida, la protagonista reconstruye su pasado y comparte con el lector el proceso que la llevó de ser una joven tímida, insegura y estudiante de Derecho a convertirse en una figura clave de la resistencia.

Uno de los mayores aciertos de la novela es precisamente la construcción de ese proceso de transformación. Hannie no nace heroína: se va forjando poco a poco, impulsada por las injusticias y las atrocidades que presencia. La vemos pasar del miedo a la determinación, de la incertidumbre a la acción. Se integra al Consejo de Resistencia Holandesa, participa en el robo de documentos de identidad y termina involucrándose en operaciones cada vez más arriesgadas contra los nazis. Como señala en uno de los pasajes del libro: “cuando ya no quedan dudas, cuando una tiene los motivos correctos, una se vuelve valiente”.

La llamada “chica del cabello rojo” —apodo que comparte una curiosa coincidencia con la propia autora— se reinventa constantemente. Aprende a disfrazarse, a asumir nuevas identidades y a convertirse en alguien capaz de desafiar al régimen. Su rapidez y eficacia le valen el sobrenombre de Ráfaga Roja.

Además de recuperar una figura histórica fascinante, la novela ofrece reflexiones sobre la libertad, el destino, el miedo y las decisiones que tomamos frente a circunstancias extremas. El recurso de utilizar la comida como hilo conductor de los capítulos resulta especialmente efectivo: aquello que Hannie ya no posee se convierte en un recordatorio constante de la pérdida, la privación y la fragilidad humana, despertando empatía en el lector a partir de algo tan cotidiano como alimentarse.

Ráfaga roja representó para Liliana Blum un reto importante como escritora y una incursión exitosa en un nuevo género. Si te interesa conocer más sobre el proceso de investigación y escritura detrás de esta novela, te invito a ver la entrevista que le realicé durante la pasada edición de la Feria Nacional del Libro de León, disponible en mi cuenta de Instagram.

 

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